Procesos de selección 2.0

beck

Pincha aquí para escuchar la canción

Se puso delante del espejo con una actitud nueva. Nueva de estos últimos meses. Tras dejar atrás los temores de la última vez, tocaba encararse con la realidad. Sale y busca. En la puerta no vendrán a picar.

Se pintó los ojos un poco más que otras veces. Se recogió el pelo y eligió el pintalabios rojo. La camisa con rayas grises y los vaqueros negros.

Repasó una vez más donde tenía que ir. Era bastante negada por las ubicaciones.

La tarde era agradable, no hacía mucho frío. “Genial por si nos sentamos a una terraza”. Llegó antes, como siempre. Buscó la mejor mesa, la mejor ubicación, la silla más cercana a la salida de la calle. Es una manía que tenía desde que comenzó con este “juego”. Las primeras veces pecas de novata, luego vas cogiendo práctica.

Pidió una cerveza y se retocó el cabello. La pierna le iba arriba y abajo. Mientras tomaba el primer trago vio un chico que se acercaba. Era menos alto de lo esperado, pero iba bien vestido.

– ¡Hola! – le dijo mientras le daba dos besos- ¿Hace mucho que esperas?

– Nada, los cinco minutos de rigor que se dejan siempre.

– ¿Sabes que dicen que si llegas cinco minutos antes la culpa es tuya y si llego cinco minutos tarde la culpa es mía?

– Entonces la culpa es mía hoy – dijo Gina mientras sonreía.

Jan pidió una cerveza también.

– Háblame de ti, no sé, hazme un resumen- dijo Gina mientras se retorcía un cigarrillo.

– No sé ¿qué quieres saber?

¿Que qué quería saber? ¡Pues todo! Todo lo que se puede explicar y todo lo que no. Ya no estaba por tonterías. Las obsesiones que salieran rápido, que es tarde y tengo prisa.

– No sé – dijo Gina- cuéntame un poco tu vida sentimental.

– ¡Ostras! – dijo Jan mientras se limpiaba las gafas con la camisa- pues no sé por dónde quieres que empiece.

– ¿Cuál fue tu primera relación y por qué se rompió?

– Pues … tenía veinte años. Estuvimos juntos casi dos. Y se rompió por lo que se rompen estas cosas …

– ¿Infidelidad? ¿Eres infiel?

– Caramba! No, no. Lo fue ella.

– ¿Ah sí?

– ¿Crees que las chicas no sois infieles?

– Sí, eso creo. Bueno, si lo hacemos en porcentaje, te aseguro que salga ganando vosotros.

– ¿Esto significa que te han sido infiel? – quiso saber Jan.

– No.

– ¿Estás segura?

– Sí.

Ahora no quería hablar de Pablo.

– Y has tenido más relaciones? – decía Gina.

– No soy muy de relaciones. Tras Judith opté por no “joderme” más.

– Estar en una relación es joderse?

– Ya me entiendes.

Gina tenía una lista en la cabeza. Puntos positivos y puntos negativos. Se acababa de ganar uno negativo, y de los gordos. “Venga Jan, cúrrate esto o me voy” – pensó Gina.

– ¿Y por qué estás en esta aplicación?

– Ya sabes – dijo Jan- el círculo social se cierra, con el trabajo no tienes tiempo de conocer a nadie, los amigos …

– … tienen todos pareja – terminó Gina- Sí, sí. Nada nuevo bajo el sol.

– Exacto.

– ¿Y cuáles dirías que son tus puntos fuertes?

– No me he parado a pensar, la verdad – decía Jan mientras se rascaba la cabeza – supongo que podría decir que soy buen conversador.

– Esto es una gran virtud.

– ¡Ah! No sé si será un punto fuerte, pero siempre que me voy de casa de alguien les tiro la basura.

– ¿Ah sí? – Gina sonrió. Punto positivo.

– Sí – rió Jan- hace de buen invitado.

– ¿En qué lado de la cama duermes?

– ¿En serio?

– Sí. ¿En qué lado de la cama duermes? – Gina sabía que sólo había una respuesta correcta.

– ¿En la izquierda?

– ¿Me lo preguntas o lo sabes?

– Bueno … en la izquierda. – Jan, llegados a este punto, hacía una cara mezcla de curiosidad e incomodidad a partes iguales. Lástima que “en la izquierda” no era la respuesta correcta. Pero él eso no lo sabía. No sabía que Gina dormía en la izquierda. Que sólo tenía una mesita de noche para ella, donde había un par de libros, las cremas de manos, un vaso que siempre tenía agua y el despertador antiguo, de los que se da cuerda.

– ¿Te consideras un buen amante?

– ¡No me lo deberías preguntar a mí!

– Pues sí. Quiero saber qué nivel de autoestima tienes.

– Me considero un buen amante.

– ¿Del uno al diez?

– No sé … ¿un ocho?

– Un ocho hace de amante notable, no de amante excelente.

– ¿Y tú? – quiso saber Jan.

– Ya te vendrá el turno de las preguntas – soltó  Gina- ¿Qué manías tienes?

– Me muerdo las uñas, ya lo has visto – dijo Jan enseñándole las manos. Punto negativo, no tenía las manos perfectas.

– Eso sería más un vicio que una manía. Yo, por ejemplo, siempre que empiezo un libro me leo la última página.

– ¿Por qué? Así destapas el final.

– No. No sé qué ha pasado. Leo que el personaje tal le dice al otro no sé qué. Y pienso: ¿por qué han llegado a este punto? Así tengo más ganas de saber qué ha pasado. Y si muero antes de terminarlo, sabré como acaba.

– Qué cosas … – dijo Jan.

– ¿Si sólo pudieras elegir una canción que escucharías el resto de tu vida, día tras día, hasta la eternidad … cuál sería?

– ¿Qué complicado! ¡Qué preguntas me haces!

– ¿No te gusta la música?

– Sí … pero no para elegir sólo una canción. ¡Hay muchas que quisiera salvar de esta catástrofe que acabas de crear!

Gina lo miraba. No era muy alto: negativo. Tenía los ojos bonitos detrás de aquellas gafas de intelectual: positivo. Le seguía el juego: positivo. Pidió otra cerveza sin preguntar si ella quería también: negativo. La miraba a los ojos: positivo. Le miró también el escote: doble positivo. Tenía una voz bonita: positivo.

– ¿Qué esperas ahora de nosotros?

– Sólo hace una hora que nos conocemos.

– Por eso he dicho ahora. No he dicho después. No he dicho en unos días. He dicho ahora.

– ¿Y qué pretendes que te responda? – dijo Jan acercándose con el cuerpo hacia ella.

– La verdad.

– No sé … nos podemos ir conociendo y …

– ¿Hasta qué? – interrumpió Gina.-

– Hasta que no tengamos más ganas de conocernos.

– ¿Esperas que acabemos en la cama hoy? – dijo la chica provocando que Jan escupiera la cerveza.

– ¿Cómo?

– Si esperas que te diga: ¿quieres venir a casa? Y tú me digas: si quieres sí. Pero en realidad sí que quieres, lo único que te estás haciendo el galán. Y yo te diga: claro. Y tú te hagas el loco para que vea que no eres como los demás. Incluso tal vez me pegarás un discursito que habrás ensayado mil veces delante del espejo y que, una vez puesto en práctica, has visto que da resultado porque a las dos horas tienes a la chica sin bragas en la cama. Haces tu papel de amante de notable y después te vas.

Jan la miró sin decir nada.

– Ay mira, disculpa – dijo Gina levantándose.

– ¿Dónde vas? – dijo Jan haciendo el ademán de levantarse también.

– Me voy.

– ¿Por qué?

– Porque me conozco esta película. Y he estado totalmente rebuscada y paranoica.

– Sí … algo sí.

– ¿Lo ves? – dijo Gina removiendo el monedero para buscar el dinero para pagar.

– Pero tampoco hace falta que te vayas.

– Es que tienes más puntos negativos que positivos. Lo he visto mientras hablábamos.

– Ha parecido una puta entrevista de trabajo …

– Sí.

– Ves que no es natural ¿verdad, Gina?

– Sí.

– ¿Y tengo más puntos negativos que positivos?

– Eso he dicho.

– Vaya. – dijo Jan frunciendo el ceño.

– Has tenido uno positivo muy bueno y uno negativo muy malo.

– Sorpréndeme – en este punto, pensaba en Jan, ya no le sorprendería nada.

– Me gusta que tires la basura cuando te vas de una casa.

– Ya. Este es el positivo entiendo. ¿Y el negativo?

– Pues … que no me has pedido una cerveza cuando tú has hecho la segunda ronda. Lo siento, pero no pasas al siguiente proceso de selección. Gina dejó el dinero sobre la mesa y dio media vuelta para marcharse, dejando al pobre chico con cara de asombro.

Llegó a casa, se descalzó y cogió la libreta que tenía en el recibidor. Se lió un cigarrillo y la abrió por el medio. Había una gráfica con un nombre arriba: Pablo. Seguidos continuaban: Juan, Óscar, Mario, Paco, Manuel. Escribió al lado: Jan. Y comenzó a redactar los puntos positivos y los negativos. Cuando lo terminó dio un vistazo al resultado. Miraba a la izquierda y la derecha. Borró todo lo que había escrito en la esquina de Jan y, con mayúsculas puso en el lado negativo: “No es Pablo”. Como en todos los demás. Y continuó fumando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s